Vuelvo al marketing digital

Después de tres meses aprendiendo programación, toca cambiar de rumbo: volver al marketing digital sin presión y con una nueva perspectiva.

Tras tres meses intentando aprender programación, he decidido dejarlo. Pensé que podía ser lo mío, pero la realidad ha sido otra: me ha resultado muy difícil avanzar y, sobre todo, disfrutar del proceso de aprendizaje.

Muchas veces se toman decisiones y se cometen errores. Pensé que la programación podía encajar conmigo porque durante mi adolescencia me gustaba aprender y llegué a hacer mis pequeños intentos. Pero volver a intentarlo tantos años después me ha demostrado que una cosa es que algo interese y otra muy distinta que encaje con uno.

No conseguía hacer prácticamente ningún ejercicio sin tener que mirar los apuntes constantemente. Y no pasa nada. La vida continúa. Hasta que no se prueban las cosas, no se sabe si algo puede funcionar. Lo importante es haberlo intentado.

Trabajo por cuenta ajena en una gran empresa y tengo un buen sueldo. No es el trabajo que más me gusta, aunque tampoco me disgusta. Lo que no me gusta es el horario, hacer cosas repetitivas y otras circunstancias. Y, sobre todo, sigo teniendo dentro de mí ese gusanillo del emprendimiento.

Mi esposa no puede trabajar por una enfermedad crónica que, además, no está reconocida y no puede percibir ninguna ayuda, ni siquiera poder trabajar media jornada como ella ha solicitado. Esta situación hizo que quisiera aprender rápido, conseguir nuevas habilidades y generar un dinero extra.

El problema es que esa necesidad terminó convirtiéndose en una presión que me había impuesto yo mismo. Esa presión me produjo ansiedad y estrés. Además, tengo una predisposición genética a tener trombos y sufrir dos trombos en cinco años; he tenido dos en las piernas. Por suerte, se quedaron ahí y pude recuperarme rápidamente, pero es una señal clara de que hay cosas que no puedo ignorar.

Mi esposa, como no puede trabajar, se ha formado como coach emocional. Este verano no me veía bien, igual que el año pasado, antes de volver a tener otro trombo. Por eso decidí dejarme ayudar por ella y trabajar juntos para encontrar el motivo que me hacía tener la necesidad de emprender y ganar dinero rápido. Y era un bloqueo que tengo desde mi infancia.

Las personas se van formando a lo largo de la vida a partir de experiencias, palabras, frases, situaciones vividas durante la infancia. Algunas de esas experiencias pueden influir en las decisiones que se toman años después, sin ser consciente de ello, motivado por un bloqueo de recuerdos que hace el cerebro para protegernos en esos momentos, pero con el tiempo, si no se sanan, puede llegar a producir enfermedades.

Con la ayuda de mi esposa he llegado a una conclusión importante: no necesito ponerme la presión de generar más dinero. No nos hace falta. Por supuesto, siempre es mejor ganar más, pero cuando se convierte en una obligación, puede terminar alejando precisamente de aquello que se está buscando.

He leído unos cuantos libros de desarrollo personal y he escuchado infinitos podcasts sobre el desarrollo personal. Sin embargo, durante estos últimos años tenía muchos de esos conceptos como bloqueados. El trabajo que he hecho este verano me ha permitido volver a recordarlos y, sobre todo, volver a darles sentido.

Uno de los consejos habituales del desarrollo personal para encontrar un propósito de vida o incluso un trabajo que encaje con una persona consiste en observar qué actividades realiza de forma natural, casi sin esfuerzo.

Aunque no he estudiado marketing en la universidad, sí algunos cursos como en Boluda.com o Femxa; siempre se me ha dado bien la estrategia para mejorar los negocios. También tuve un aprendizaje muy duro, como es arruinarme y todavía arrastrar aquellas decisiones. Por suerte, muy pronto quedaré libre de todo aquel desastre.

Quizá ahí haya una pista. No necesariamente una respuesta definitiva, pero sí algo que merece la pena volver a explorar.

El emprendimiento siempre me ha gustado. Puedo pasar horas leyendo libros de emprendimiento, biografías, viendo videos en YouTube, cualquier cosa para aprender sobre emprender y el funcionamiento de las empresas.

Yo no tuve en aquella época el entorno adecuado para poder estudiar. Y quizá por eso también resulta interesante mirar hacia atrás con otros ojos. Desde niños recibimos palabras, frases y mensajes que pueden filtrar en lo que hacemos de adultos. Con el tiempo podemos acabar tomando caminos que no nos gustan simplemente porque hemos aprendido que eran los caminos que debíamos seguir. De aquí la importancia de aprender a desaprender.

Ahora quiero hacer las cosas de otra manera. Sin la presión de montar un negocio, sin la obligación de aumentar rápidamente los ingresos y sin convertir el aprendizaje en una carrera contra reloj.

Voy a volver a terminar la formación que empecé en Boluda.com, simplemente porque me gusta. Porque me interesa el marketing digital, la estrategia, los negocios y todo lo que rodea a este mundo. Sin olvidar la inteligencia artificial dentro del marketing digital.

Y esta vez no hay que llegar a ninguna parte concreta, solo disfrutar el camino. El futuro dirá.

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