Inteligencia artificial para formación

Llevo unas semanas metido de lleno en un experimento que está cambiando la forma en la que aprendo: usar la inteligencia artificial como herramienta de formación profesional. No como sustituto de los cursos, sino como complemento. Y lo que estoy descubriendo me está sorprendiendo.

Te cuento cómo lo estoy haciendo, qué errores he cometido y qué está funcionando de verdad.

Todo empezó con una necesidad concreta: aprovechar mejor el contenido de la membresía de Boluda.com, donde me estoy formando como consultor de marketing digital.

Mi proceso actual es sencillo: grabo el audio de los vídeos con Audacity, lo transcribo con Turbo Scribe (en su versión gratuita) y paso esa transcripción a distintas IAs para generar guías de estudio.

He probado con Gemini, ChatGPT Plus y Claude. Y aquí viene la primera conclusión clara: Claude supera a las otras dos herramientas en calidad de respuesta, al menos para este tipo de tareas. No es una opinión puntual, es algo que he comprobado una y otra vez.

Cuando descubrí que podía crear asistentes personalizados, me lancé a hacer uno genérico que lo abarcara todo: marketing digital, WordPress, SEO, copywriting… La idea era buena, pero la ejecución fue un desastre.

El asistente era impreciso, saltaba de un tema a otro y no me daba la profundidad que necesitaba. Sobre todo en ChatGPT y Gemini. Claude aguantaba mejor, pero tampoco era lo que buscaba.

La solución fue borrar todo y empezar de cero, esta vez con proyectos separados por áreas:

  • Mentor en consultoría de marketing digital
  • Experto en WordPress
  • Experto en SEO
  • Experto en copywriting
  • Experto en diseño gráfico

El resultado fue completamente distinto. Cuando le das a la IA un rol claro y acotado, las respuestas son más precisas, más útiles y más coherentes a lo largo del tiempo.

Nota importante: para mantener el hilo de una conversación, debes seguir siempre dentro del mismo proyecto o gem. Si abres una conversación nueva, el asistente pierde el contexto de todo lo anterior.

Tengo años acumulando apuntes en Word, carpetas sin orden y cursos a medias. Un caos que me impedía avanzar de verdad.

Hace unos días, un vídeo de Brais Moure sobre Obsidian me hizo retomarlo. Ya lo había intentado antes sin éxito, pero esta vez algo hizo clic.

Y aquí es donde Claude volvió a marcar la diferencia.

No solo le pedí que fuera un «mentor de Obsidian». Lo convertí en mi profesor particular: me enseña paso a paso, me explica el porqué de cada acción y me va guiando mientras practico. Porque no me basta con hacer las cosas, necesito entender para qué las hago.

Ese enfoque cambia todo. La IA deja de ser una herramienta de respuestas rápidas y se convierte en un acompañante de aprendizaje real.

Este es uno de mis patrones más repetidos, y lo reconozco sin problema: quiero resultados rápidos y eso me genera frustración cuando no llegan.

Con la inteligencia artificial pasa exactamente lo mismo. Al principio, las respuestas no son lo que esperas. Pero conforme vas afinando cómo le pides las cosas, cómo corriges sus errores y cómo construyes el contexto, todo mejora. Es un aprendizaje mutuo.

Yo aprendo de la IA. La IA aprende de mí.

La inteligencia artificial no reemplaza la formación. Reemplaza la soledad del aprendizaje autodidacta.

No tengo presupuesto para contratar un mentor, pero sí puedo construir uno. Y eso es exactamente lo que estoy haciendo.

Si eres emprendedor o autónomo y estás intentando formarte por tu cuenta, te recomiendo que experimentes con este enfoque. Empieza con un tema concreto, crea un asistente específico y dale contexto real. Los resultados te van a sorprender.

En los próximos artículos seguiré contando cómo avanzo. Ahora mismo estoy trabajando en renovar mi web con ayuda de la IA: nuevos colores, nueva estructura, nueva identidad de marca. Próximamente os cuento cómo va.

¿Tú también estás usando la IA para formarte o en tu negocio? Cuéntamelo en los comentarios.

Puedes ver un resumen del video en mi canal de YouTube.

También te puede interesar el resumen del libro Vivir sin miedos, del autor Sergio Fernández.

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