Lo que nadie te cuenta sobre empezar desde cero a los 53 años y reinventarse como consultor de marketing digital.
A los 53 años, con un trabajo estable, una familia que me necesita y las secuelas de un pasado que todavía no he terminado de cerrar, decidí hacer lo que realmente me gusta desde siempre, ayudar a mejorar a los pequeños negocios.
No porque me quedara sin opciones. Sino porque llevar años haciendo algo que no es lo tuyo tiene un coste que no aparece en ninguna nómina. ¿Qué es difícil? En esta vida no hay fácil, pero cuando nos toque dejar este mundo, la mayoría se arrepiente de no haberlo intentado.
Este blog nace de esa decisión. Documentar todo el proceso. Durante unos meses he estado haciendo artículos con la inteligencia artificial, de historias reales, de personas mayores de 50 años que se reinventaron sin mirar la edad. Artículos resumiendo libros de desarrollo personal, profesional y finanzas.
Y este primer artículo de esta nueva etapa, es mi presentación: quién soy, de dónde vengo y hacia dónde voy. Sin filtros, sin miedo, sin importar qué dirán o pensarán de mí. Lo importante no es si llegaré a conseguirlo, lo realmente importante es lo que estoy disfrutando durante el camino, y cuando uno disfruta de lo que hace, más cerca está de conseguir los sueños.
¿Eres mayor para estudiar?
Esa es la pregunta que me han hecho de mil maneras distintas cuando comento que estoy estudiando y aprendiendo cosas nuevas: hacer páginas web, SEO o prepararme para ser consultor de marketing digital. A veces con buena intención. Otras, con esa condescendencia suave que duele más que la crítica directa.
En la mayoría de los entornos que conozco, estudiar a mi edad se ve como una rareza. Como si a partir de cierto momento la vida estuviera resuelta, o como si el único horizonte razonable fuera esperar la jubilación.
La jubilación se ha convertido en una trampa para quien trabaja solo para sobrevivir, no para quien trabaja con su propósito.
Yo no quiero sobrevivir. Quiero dedicarme a algo que me gusta, algo que siempre he querido hacer. Las creencias y los miedos siempre me han paralizado, y en esta vida siempre tenemos que intentar conseguir nuestros sueños. En este caso, quiero ayudar a mejorar negocios como consultor de marketing digital.
Lo que aprendí perdiendo todo
Con 15 años me fui a trabajar con mi padre. Tenía un pequeño negocio de falsos techos de escayola que nunca terminó de despegar. Estuve con él hasta el final, marzo del 2004, con dos interrupciones por circunstancias que algún día contaré.
Ese negcio me llevó a la ruina económica y social. En España eso se llama fracaso. En otros países se llama aprendizaje. Yo hoy lo llamo las dos cosas, porque fue las dos cosas: el peor periodo de mi vida y la mejor escuela que he tenido.
Aprendí que sin visibilidad, sin estrategia y sin una propuesta clara, el mejor producto del mundo muere en silencio. Ese aprendizaje es hoy el núcleo de lo que quiero ofrecer como consultor.
También aprendí algo más difícil de nombrar: que tomar malas decisiones durante años no te convierte en mala persona. Solo en alguien que todavía no tenía las herramientas. Eso lo descubrí en 2018, cuando encontré el podcast de Sergio Fernández del Instituto de Pensamiento Positivo. Fue el primer rayo de luz real después de mucho tiempo.
Junto a la ayuda de mi esposa, que es coach y terapeuta emocional, me ayudó a darme cuenta de que tenía una dependencia emocional con mi padre, de ahí el vivir en una realidad paralela, tomar malas decisiones y no tener el valor de afrontar las dificultades.
¿Por qué el marketing digital?
Desde siempre se me ha dado bien, es planificar, organizar y tener visión de automatizar procesos para hacer las tareas en menos tiempo. Desde adolescente siempre me ha gustado el mundo de los negocios, a finales de los 90, cuando salió la revista «Emprendedores», la compraba siempre. Me gustaba escuchar programas de radio que hablaran de empresas y economía.
Eso no ha cambiado. Lo que ha cambiado es que ahora existe un camino concreto para canalizar esa curiosidad: el marketing digital. Además, hay personas como Joan Boluda. Él lleva años enseñando ese camino con rigor y sin humo. Una de las frases que más me gusta, que repite a menudo al crear un negocio con pocos recursos, es: «Crear, crecer y monetizar».
Hace unos años me apunté a una membresía. Empecé a aprender a hacer páginas web y todo tipo de cursos sin ninguna estrategia. Creé un par de blogs de noticias positivas con sus respectivas redes sociales para practicar todo lo que iba aprendiendo. Pero no tenía tiempo para hacer nuevos cursos, con lo que el año pasado decidí cerrar esas webs y comenzar un proyecto diferente que lo acabo de finalizar para crear mi marca personal.
Gestionar el tiempo sin mentirte
Trabajo por cuenta ajena, en turnos rotativos, incluyendo fines de semana y noches. Tengo familia. Tengo una casa que mantener. Y tengo un proyecto que construir. Tengo que aprovechar todo el tiempo disponible, sin olvidar disfrutar con mi familia, que es lo primero.
No voy a decirte que todo encaja perfectamente, porque no es verdad. Hay semanas que avanzo y semanas que solo sobrevivo. Como esta semana que acaba de comenzar y a estas horas, que estoy escribiendo este artículo, que son las 7:25 de la mañana, después de trabajar toda la noche, esperando llevar a mi hija al instituto, y luego a intentar dormir. Y esta semana haré poco.
Prefiero formarme a ver la televisión. Esa es mi elección. No es mejor ni peor que la tuya. Solo es mía. Por suerte, tengo el apoyo de mi esposa y mi hija. Eso, en los momentos difíciles, lo es todo. Y lo que hago, me gusta y lo disfruto, no es ningún esfuerzo, todo lo contrario, me hace sentir vivo.
¿Qué encontrarás en este blog?
No soy experto. Soy alguien que está en el proceso, que comparte lo que aprende cada semana y que, dentro de un tiempo, espero poder acompañar a otros negocio a crecer.
Si estás en una situación parecida, si llevas tiempo con esa idea encerrada dentro y no sabes por dónde empezar, o simplemente tienes curiosidad por ver en qué acaba todo esto, este blog es para ti.
La próxima entrega: cómo estoy estructurando mi formación, qué herramientas estoy usando y qué errores ya he cometido que tú puedes evitar.
¿Te reconoces en alguna parte de esta historia?
¿Podrías contármelo en los comentarios? Me interesa saber si tú también llevas tiempo con esa idea encerrada esperando el momento adecuado.
Puedes ver un resumen del artículo en mi canal de YouTube.
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