Tener buenos hábitos

El beber alcohol, tener una vida sedentaria, fumar, hablar de forma negativa, ver la televisión, quejarse constantemente de como le va la vida, de los políticos, de los jefes, de los clientes, de los vecinos, juzgar a personajes que salen en medios de comunicación o redes sociales sin conocerlos, comer comida poco saludable como, como platos precocinados, bollería industrial, bebidas energéticas y azucaradas, todos son hábitos muy pocos saludables que afectan a la salud y a los resultados de nuestra vida.

Esto es lo que le pasaba a Marta de 55 años, separada desde hacía 10 años, no tenía hijos, se sentía estancada y sin ilusión en el trabajo, había cogido varios kilos los últimos años, no se veía atractiva, a penas tenía vida social, todo lo contrario que su compañera y amiga Elena, dos años mayor que ella, en una situación similar que ella en la empresa, soltera, pero siempre con una sonrisa y mucha energía.

A las diez de la mañana Marta no había llegado al trabajo, desde la empresa la llamaban por teléfono, pero no contestaba, nadie sabía nada, le preguntaron a Elena si sabía algo, dijo que no sabía nada y estaba preocupada por si le hubiera ocurrido algo. Marta no tenía familiares en la ciudad, solo tenía unos pocos amigos y amigas que se fue distanciando en los últimos años. El jefe le dijo a Elena que fuera a casa de Marta, a ver si podía saber algo, cuando sonó el móvil de Elena, era Marta.

—Buenos días, Elena, saliendo de casa para el trabajo, me he desmayado en el portal.

—¿Pero estás bien? Pregunto marta preocupada.

—Sí, parece que ha sido una bajada de tensión y algo más me están haciendo pruebas, estoy en observación en el hospital.

—Ahora mismo voy para allí, no te preocupes, le dijo Elena.

El jefe le dio permiso y se fue directo al hospital para acompañar a su amiga Marta.

Marta y Elena se conocieron hace años en la misma empresa, Ambas habían entablado una muy buena relación de amistad, a pesar de tener vidas muy distintas, Elena solía ser el paño de lágrimas de Marta, a pesar de decirle varias veces que tenía que cambiar, Elena solo estaba en la continua queja.

Todo lo contrario que Elena, aparentaba 10 años menos, siempre estaba con energía, aunque no tenía la vida que realmente hubiera querido, al no haber conocido a la persona que le acompañara en el viaje de la vida, y haber pasado por una pequeña depresión hace 15 años, con ayuda decidió dar un giro en su vida y disfrutar de cada momento, como le aconsejaron todo comenzó cambiando un solo Hábito.

Cuando Elena llegó al hospital, Marta estaba con el médico, le estaba comentando los resultados de las pruebas, tan solo fue un susto, pero tendría que cambiar la alimentación y dejar la vida sedentaria o podría tener problemas importantes en la salud.

Después de salir del hospital fueron a tomar algo en la cafetería del hospital, Marta no había comido nada, en la cafetería, Marta volvió a comentar lo mal que estaba su vida, lo agotada que estaba, no tenía ilusión por nada, pero la conversación fue diferente cuando Marta le dijo a Elena — No sé como lo haces Elena. Siempre estás radiante, aparentas 10 años menos, estás llena de energía.

Esta vez Elena le contó parte de su vida, una vida que no fue nada fácil, como llegó a tocar fondo y como pidió ayuda, se la brindaron, comenzó a cambiar sus hábitos, su actitud hacia la vida, algo nada fácil, porque nada es fácil en la vida, pero aprendió a ver las dificultades de la vida de otra manera.

Impulsada por las palabras de Elena, Marta decidió intentarlo.

Elena se convirtió en su guía, compartiendo sus estrategias para implementar hábitos positivos. Comenzaron con pequeños pasos, como cambiar los hábitos alimenticios, reemplazando los platos precocinados por frutas, verduras y carnes.

A continuación, Marta incorporó el deporte en su rutina, apuntando a un gimnasio solo para mujeres, se sentía más cómoda, el día que le tocaba descansar del gimnasio, salía andar, los fines de semana se apuntó al grupo de Elena para hacer senderismo. Aunque las primeras semanas fueron duras, poco a poco se sentía mejor, comenzó a ver la luz al final del túnel.

Uno de los mayores desafíos para marta fue cambiar su forma de pensar, a menudo se encontraba atrapada en pensamientos negativos, convencida de que era demasiado tarde para cambiar. Elena le presentó la práctica de la gratitud y la visualización positiva. “Cada día escribes tres cosas por las que estés agradecida. Y cuando imagines tu futuro, piensa en lo que deseas lograr, no en lo que temes”. Estas prácticas ayudaron a Marta a cultivar una mentalidad más optimista y a superar sus inseguridades.

Elena también le recomendó la lectura de libros sobre desarrollo personal y profesional, así como escuchar pódcast. Marta comenzó a encontrar inspiración en historias de personas que habían transformado sus vidas después de los 50 años, lo que reforzó su creencia en que ella también podía conseguir superar la mala época que estaba pasando.

Meses después, la transformación de Marta era evidente, fue un trabajo difícil, pero creer en ella misma y la constancia logró una mejora significativa. Perdió peso, se sentía más activa, se veía más atractiva, comenzó a tener una vida social más sana. En el ámbito personal, comenzó a disfrutar más tiempo de su día a día, a disfrutar de su tiempo libre sin estar sentada frente a la televisión, se integró muy bien con los amigos y amigas de Elena que salía los fines de semana hacer senderismo. En el ámbito profesional, mejoro su rendimiento, lo que hace unos meses era una tortura, ahora era todo bueno, en la empresa siempre había habido un buen ambiente en general. Al cambiar en ver el mundo de una manera al verlo de otra manera, todo cambió.

La historia de Marta y Elena es un recordatorio poderoso de que nunca es tarde para cambiar. Con dedicación, apoyo y la decisión de construir hábitos positivos, es posible transformar nuestra vida a cualquier edad. 

Por cambiar de hábitos, tener una mentalidad positiva, los problemas no desaparecen, pero si se ven de otra manera, lo que lleva a tomar decisiones diferentes y más fácil poder solucionar los problemas que van surgiendo y aprender cada día más.

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