Diseña una vida profesional con tus valores

No es nada fácil conseguir trabajar según tus valores, pero trabajar en algo que no te gusta, te hace no estar a gusto contigo mismo, las jornadas laborables parece una carretera que no tiene un fin, acabas cansado, deseando que llegue el fin de semana, deseando la jubilación, pero lo puedes intentar cambiar, para cuando llegues al final del camino, no te vayas con la idea de no haberlo intentado.

Imagina que tu carrera no es una escalera, sino un jardín. En lugar de subir peldaños que no sabes a dónde llevan, plantas raíces en tierra fértil: tus valores. Esa es la esencia de una vida profesional con propósito.

Diseñar una vida profesional con nuestros valores es alinear lo que hacemos con lo que somos. Es preguntarte:

  • ¿Qué me importa de verdad?
  • ¿Qué tipo de impacto quiero dejar?
  • ¿Qué decisiones me hacen sentir en paz, incluso cuando nadie me ve?

No se trata de encontrar el trabajo perfecto, sino construir una carrera coherente con nuestras creencias, prioridades y visión del mundo. Un desarrollo profesional consciente no busca la fama efímera, sino la autenticidad duradera.

Trabajar en algo que contradice nuestros principios es como caminar con un zapato que no es de nuestra talla: al principio molesta, luego duele, y al final, nos hiere. Lo contrario te desgasta a nivel físico y mental. ¿O cómo te sientes ahora, si no trabajas en lo que te gusta?

Muchos profesionales exitosos en apariencia se sienten vacíos porque han construido su carrera con base en expectativas ajenas: la familia, la sociedad, la necesidad económica inmediata. Pero ignorar nuestros valores es hipotecar nuestra felicidad. Alinear trabajo y valores te puede dar:

  • Claridad en la toma de decisiones: Cuando sabes qué valoras, es más fácil decir sí o no sin culpa.
  • Motivación sostenida: El sentido de propósito actúa como combustible cuando el camino se vuelve empinado.
  • Resiliencia ante los desafíos: Cuando trabajas por algo que realmente importa, no te rindes ante el primer tropiezo.
  • Bienestar integral: Lo profesional deja de ser una jaula para convertirse en un trampolín.
  • Conócete como si fueras tu mejor cliente:
    • ¿Qué me hace sentir orgulloso de mí?
    • ¿Cuáles son mis líneas rojas?
    • ¿Qué admiro en otros profesionales?
    • Puedes apoyarte en herramientas como el test de valores de Schwartz o simplemente observar los momentos en que te sentiste más pleno en tu trabajo.
  • Detecta los desajustes: Revisa tu trayectoria. ¿Dónde has sentido incoherencia entre lo que hacías y lo que sentías? Esas gritas son pistas valiosas.
  • Rediseña tu rumbo con intención: si estás en un punto de inflexión, esta es tu oportunidad para reinventarte profesionalmente. Puedes empezar con pequeños pasos: ajustar tu rol actual, emprender un proyecto paralelo, formarte en algo nuevo. Lo importante es dar pasos hacia la coherencia.
  • Construye relaciones con quienes comparten tus valores: Tu entorno influye más de lo que crees. Rodéate de personas que validen tus principios, no que los cuestionen constantemente.
  • Sé flexible, pero no traiciones lo esencial: La vida cambia, y tus valores también pueden evolucionar, es lo natural. Pero la base sólida siempre permanece, ese es tu faro que alumbra el camino que te puede llevar a tu destino elegido por ti mismo.

Muchas personas no quieren averiguar su propósito, prefieren estar en su zona de confort, aunque no estén viviendo la vida que le gusta. ¿Tú eres uno de ellos? Por norma general, en los últimos días de su vida se arrepienten de no haberlo intentado.

Todas las personas que intentan conseguir su propósito no lo consiguen, se quedan a mitad de camino, son varios factores que se pueden influir para no conseguir sus deseos, pero cada persona es única, y solo los que lo intentan lo consiguen. ¿Te apuntas a intentarlo?

A finales de los años 70, el psicólogo y escritor Dr. Srully Blotnick, llevó a cabo una investigación muy interesante que refleja como influye intentar trabajar para conseguir nuestros propósitos. La investigación involucró a 1.500 personas, la dividieron en dos grupos:

  • Grupo A: 1245 personas decidieron primero trabajar para ganar dinero más rápido, con la idea de seguir sus pasiones una vez que tuvieran la estabilidad económica.
  • Grupo B: 255 personas que optaron por seguir sus pasiones desde el principio, confiando en que el dinero llegaría como resultado.

Veinte años después, los resultados fueron sorprendentes: de los 101 millonarios identificados en el estudio, 100 provenían del grupo B, mientras que solo uno pertenecía al grupo A.

El estudio ha sido citado en diversas publicaciones y se ha convertido en un referente para aquellos que abogan por seguir las pasiones personales en lugar de perseguir únicamente el beneficio económico.

¿Aún sigues creyendo que es una tontería seguir tu propósito? En este blog encontrarás historias de superación, personas que de la nada han conseguido su éxito sin importar la edad, la historia está llena de historias de personas mayores de 50 años han encontrado su propósito pasados los 50 años.

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