Tao Porchon-Lynch: La maestra de yoga 

Cuando tenía apenas 8 años, vio a un grupo de chicos practicando yoga en la playa y decidió unirse. Alguien le dijo: “Eso no es para niñas”, pero ella no solo no se detuvo… fue solo el comienzo.

Y ahí empieza la historia de una mujer que vivió más de un siglo desafiando límites y redefiniendo lo que significa vivir con propósito.

Antes de ser reconocida como la profesora de yoga más longeva del mundo, Tao fue muchas cosas. Caminó junto a Mahatma Gandhi en dos marchas por la libertad de la India. Participó en la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial. Trabajó como modelo en Europa y luego como actriz en Hollywood, firmando contrato con MGM y actuando en películas como The Last Time I Saw Paris, junto a Elizabeth Taylor.

¿Te das cuenta? Mientras la mayoría sigue una sola dirección, Tao eligió vivir muchas vidas en una sola. Y eso es una lección poderosa: siempre estás a tiempo de empezar algo nuevo.

Fue en 1967, con casi 50 años, cuando Tao decidió dedicarse por completo a su verdadera pasión: el yoga. No solo lo practicó, lo enseñó, lo vivió. Fundó el Westchester Institute of Yoga en Nueva York y fue discípula de grandes maestros como B.K.S. Iyengar y Pattabhi Jois. En 2012, a los 93 años, el Libro Guinness la reconoció oficialmente como la instructora de yoga más longeva del mundo.

Pero lo que realmente la hizo especial no fueron sus títulos, sino su energía. Tao no predicaba con teoría, sino con su presencia. Enseñaba hasta 8 clases por semana, incluso cuando ya tenía más de 100 años.

¿Pensaste que eso era todo? A los 87 años, Tao empezó a practicar baile de salón competitivo. Sí, a esa edad en la que muchos creen que solo queda ver la vida pasar, ella decidió ponerse tacones y brillar en la pista. Ganó más de 700 trofeos y participó en America’s Got Talent a los 96 años, bailando con un compañero 70 años menor. ¿El secreto? Según ella, nunca pensar en la edad.

Tao decía cada mañana: “Este va a ser el mejor día de mi vida”. Conducía su coche Smart hasta los 101 años, amaba el vino (sí, también era experta en vinos), escribía libros y meditaba. Su autobiografía Dancing Light es una joya de sabiduría y resiliencia. Cuando alguien le preguntaba cuál era el límite, ella respondía: “Nada es imposible. Lo imposible no es un hecho, es solo una opinión.”

Si algo nos enseña la vida de Tao es que la verdadera juventud no está en la piel, sino en la mente y en el alma. Que siempre hay tiempo para reinventarte, para comenzar de nuevo, para bailar, para respirar profundo y decirle “sí” a la vida.

Tú, que quizás te preguntas si no es demasiado tarde para cambiar de rumbo, para volver a estudiar, emprender, escribir, sanar o empezar de cero… recuerda a Tao. Ella no solo vivió 101 años, vivió intensamente cada uno de ellos.

Hoy es un buen día para empezar algo nuevo. Puedes ser más tú que nunca. ¿La edad? Solo un número. La energía, la pasión y el coraje los eliges tú.

Puedes saber más sobre Tao Porchon-Lynch en esta charla Ted.

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