El aprendizaje de Do Won Chang

La vida de Do Won Chang es una montaña rusa de inspiración y advertencia. Desde llegar a Estados Unidos sin dinero, apenas hablando inglés, hasta fundar Forever 21, un imperio global de la moda rápida, su trayectoria parece un manual del “sueño americano”. Pero su historia también revela las trampas de crecer sin adaptarse, ignorar los cambios del mercado y subestimar el poder de la sostenibilidad. Si lees hasta el final, no solo descubrirás cómo lo logró, sino también cómo evitar sus errores.

Nacido en 1954 en Myeong-Dong, Seúl, Chang creció en un entorno de pobreza que le enseñó desde niño el valor del trabajo duro. En 1981, junto a su esposa, Jin Sook, emigró a California con poco más que un diploma de secundaria, escasos ahorros y grandes expectativas. No hablaba bien inglés, no tenía contactos y, sin embargo, se lanzó a buscar su lugar en un país donde las oportunidades eran para quienes se atrevían a trabajar más que el resto.

En sus primeros años, Chang no tuvo reparos en aceptar trabajos duros: lavaba platos por tres dólares la hora, trabajaba en una gasolinera y limpiaba oficinas. Fue precisamente en la gasolinera donde notó algo que cambiaría su vida: los clientes con autos más lujosos trabajaban en la industria de la moda. No fue una revelación romántica, sino una observación pragmática: la moda daba dinero, y él quería prosperar.

La lección aquí es clara: mantente observador y detecta patrones. El próximo paso de tu vida profesional podría estar escondido en una simple conversación, en un cliente habitual o en un detalle que otros pasan por alto.

En 1984, tras tres años de ahorro, Chang y su esposa invirtieron 11,000 dólares en su primera tienda, Fashion 21. Dirigida inicialmente a la comunidad coreano-estadounidense en Los Ángeles, la tienda rompió todos los pronósticos, facturando 700,000 dólares el primer año. La clave: precios bajos, reposición rápida de inventario y reinversión constante de beneficios.

En 1987, cambiaron el nombre a Forever 21, con un mensaje seductor: la juventud es un estado eterno. La expansión fue tan agresiva que abrían nuevas tiendas cada pocos meses, involucrando a toda la familia en el negocio. Llegaron a tener presencia en 57 países y más de 800 tiendas. Chang y Jin Sook se convirtieron en multimillonarios y en ejemplo vivo de la movilidad social.

No subestimes el poder de un concepto claro y diferenciador. Una propuesta de valor contundente, que conecte emocionalmente con el cliente, puede ser más potente que cualquier campaña de publicidad.

A mediados de 2010, Forever 21 era sinónimo de moda juvenil asequible. El modelo de fast fashion de Jin Sook, capaz de aprobar hasta 400 diseños al día, les permitía reaccionar con una velocidad imbatible a las tendencias. Sin embargo, la obsesión por el volumen y la rapidez trajo problemas: acusaciones de plagio, demandas por derechos de autor y ausencia de políticas de sostenibilidad.

Además, la empresa siguió apostando por enormes tiendas físicas, incluso cuando el comercio electrónico ya era la nueva frontera. Mientras competidores digitales como ASOS y Fashion Nova conquistaban internet, Forever 21 seguía atada a los centros comerciales. El resultado: sobrecostes, menor tráfico de clientes y una estructura incapaz de reaccionar a tiempo.

El éxito presente no garantiza el futuro. Evalúa constantemente si tu modelo de negocio sigue alineado con el mercado o si es hora de pivotar antes de que sea tarde.

La primera gran sacudida llegó en 2019, cuando la empresa se declaró en bancarrota. Aunque lograron venderla y mantenerse a flote, la segunda llegó en 2025, con el cierre definitivo de operaciones en Estados Unidos. Competidores como Shein y Temu ofrecían precios aún más bajos y un modelo digital ultrarrápido que Forever 21 no supo replicar.

A esto se sumó el cambio en la mentalidad del consumidor: la moda rápida empezó a verse como un problema ambiental y ético. Forever 21 no presentó estrategias sólidas de sostenibilidad y, al final, la empresa quedó desfasada tanto en tecnología como en valores.

Cómo puedes aplicarlo: El mercado cambia, y el consumidor también. Escuchar y adaptarte a sus nuevas prioridades no es opcional, es supervivencia.

Chang siempre fue un hombre de fe, incluyendo el versículo “John 3:16” en las bolsas de la marca y financiando causas religiosas a través de la Fundación Chang 21. A nivel personal, su historia inspira a cualquier emprendedor que empiece con pocos recursos. Pero a nivel empresarial, deja un mensaje contundente: la perseverancia y la ambición son vitales, pero sin adaptación y ética, el éxito puede desmoronarse.

Tu marca personal y empresarial debe construirse sobre bases sólidas: valores claros, capacidad de adaptación y visión de largo plazo.

La vida de Do Won Chang es un recordatorio de que el trabajo duro y la visión pueden levantarte del anonimato, pero solo la adaptación y la coherencia con tus valores te mantendrán en la cima. Si algo puedes llevarte de su historia es esto: nunca dejes de aprender, no ignores las señales de cambio y recuerda que el verdadero éxito es aquel que puede sostenerse en el tiempo, sin comprometer tus principios.

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